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ESCRIBIR…
“Porque escribir es ya organizar el mundo,
es ya pensar…” Roland Barthes **
Ya escribir es complemento, alimento en cualquier época y etapa de la vida desde la adquisición del lenguaje hasta el final de los días. No son suficientes el pensar, la reflexión, la lectura, el diálogo con alguien, la comunicación con muchos, la percepción visual, el movimiento ni el contacto con el afuera. Y el que escribe, como dice Barthes, tiene más obligaciones con una palabra que es su verdad que sobre ella pueden juzgar los que la leen. Así llegamos a que la escritura, lo literario, puede poseer los valores estéticos de los signos, de la conformación armónica del significado, su musicalidad y su riqueza de imágenes, pero también no puede escapar a su contenido simbólico, lo que más allá de lo que dicen, las palabras dicen otra cosa, lo que la cultura antropológica, desde la lógica, la historia, el psicoanálisis, la circunstancia social, política, económica, educativa, el aquí y ahora, agregan y debemos descubrir en la lectura. Mucho más cuando escribimos, es decir, cuando pensamos, porque si no elaboramos en sucesivos procesos creativos a lo ancho y a lo profundo del texto, quedamos ante lo que podrá ser, al fin, un buen dibujo con letras, significados literales, agradables, lo que en el arte se llama decorativo. Y lo decorativo, ¿qué denota? Puede no ser un producto del vacío mental, ¿es realización en sociedades primitivas?, ¿incluirá señales de intercomunicación dentro de ciertos pueblos?, ¿será objeto para un valor, recurso económico, medio de intercambio cultural, incluso turístico?, ¿fuente antropológica?, ¿una forma de evasión, evitación de una expresión de lo espiritual conflictivo? Yo creo que lo que llamamos escritura y artes decorativas, guardan valores, quizá secretos por los que los apreciamos con respeto.
El Diario Íntimo, el recurso de introspección , para mi lo que también he llamado autoanálisis, es ejercicio de registro, descubrimiento, elaboración de los contenidos mentales que tienden a la resolución de los conflictos internos, lo que favorece la maduración, el crecimiento espiritual. Según Alain Girard, el Diario es la expresión de las circunstancias sociales, familiares, profesionales, personales que se viven momento a momento. Según Maurice Blanchot “es una manera angustiosa de retardar la soledad fatal de la escritura”. Yo agrego un tercer objetivo vital: El Diario Íntimo, el que se realice en forma continuada, especialmente en situaciones difíciles, a manera de un hábito como el de la higiene alimentaria, corporal, etc., deposita en el papel, el pensamiento y las emociones, en una plana de escritura, espejo, ejercicio que favorece percibir la realidad, dudas e interrogantes, propuestas, declaraciones condenatorias, sueños, todo cuanto el espíritu necesita volcar, para el alivio, el encuentro de salidas y soluciones, en lo que el cerebro en forma no siempre evidente, contribuye a resolver en forma a veces inconciente: El despertar a la mañana con un ¡Ah…ya se…!
**Roland Barthes “Crítica y Verdad” (1966)
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